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¿Qué es la educación disruptiva?
“La palabra disruptiva es de
origen francés disruptif y del inglés disruptive, y se utiliza para definir un
cambio determinante o brusco” (Vidal, Carnota y Rodríguez, 2019, p.2).
“La disrupción es una fuerza
positiva. Es el proceso hacia una novedad transforma un mercado cuyos servicios
o productos son complicados y caros en uno donde la simplicidad, conveniencia,
accesibilidad y asequibilidad caracterizan la industria” (Christensen, Horn
& Johnson, 2008, p.11).
La propuesta de la educación
disruptiva involucra la discusión en torno a dos importantes ámbitos: el cambio
tecnológico y la innovación. Este cambio ha obligado a repensar los modelos
tradicionales de la educación, puesto que suelen basarse en una enseñanza
centrada en el docente como poseedor del conocimiento y en la escuela pensada
en un espacio de homogenización en el que todos deberían aprender lo mismo.
La educación disruptiva va más allá del mero uso de las tecnologías, como suele pensarse; es un esfuerzo por centrarse en el cambio permanente y las formas para adaptarse a ello, continuar innovando y aprendiendo, entre otros aspectos clave, en lugar de la simple utilización de un equipo de cómputo o un dispositivo móvil.
La disrupción en la educación
busca potencializar la personalización del aprendizaje, esa partir de ese
momento que será posible también adaptarse a las transformaciones del mercado y
aportar soluciones novedosas.
Para algunos teóricos de la
educación disruptiva, una de las principales características, es que tiene que
ver con la motivación, las dos formas de motivación que se tienen en cuenta son
la extrínseca que proviene de fuera de quien se encuentra aprendiendo y la
intrínseca, la cual se origina en el interior mismo del individuo, “Las escuelas
necesitan crear métodos intrínsecamente atractivos en el aprendizaje”. Bajo un
enfoque de educación disruptiva se aboga por la personalización del aprendizaje,
ya que la estandarización no facilita la motivación intrínseca y la tecnología
desempeña un papel esencial para que los enfoques disruptivos puedan favorecer la
aprehensión según los intereses de aprendizaje de cada estudiante.
Existen ciertas formas de
tecnología disruptiva en la educación que contrarrestan dicho efecto, como son:
el aprendizaje en línea y las oportunidades la cual brinda, el acceso desde
lugares remotos y la facilidad que ofrece a personas con discapacidad.
El aprendizaje a través de la red, derivado del Conectivismo, es un campo de estudio complejo, debido a su crecimiento exponencial y a la incorporación de diversas tecnologías que se orientan desde la analítica de datos y promueven escenarios adaptativos y personalizados. Los desarrollos hacia ecosistemas digitales educativos transforman cada vez más las organizaciones educativas convencionales e implican desarrollos en ecologías del aprendizaje diferenciadas.
El desafío en América Latina
está, en mejorar las condiciones actuales y establecer estrategias innovadoras
que faciliten el uso y comprensión digital para la generación y usabilidad de
conocimiento que oriente el desarrollo y la transformación hacia una sociedad
más equilibrada.
La educación disruptiva debería
enfocarse en el aprendizaje y el desarrollo de competencias que permitan
potenciar talentos consecuentes con las necesidades de una sociedad cada vez
más digital y global.
Referencias:
Christensen, C., Horn, M. &
Johnson, C. (2008). Disrupting class: how disruptive innovation will change the
way the world learns. McGraw-Hill.
Vidal, M. J., Carnota, O. y
Rodríguez, A. (2019). Tecnologías e innovaciones disruptivas. Revista Cubana de
Educación Media Superior, 33 (1), pp. 1-13.
https://www.medigraphic.com/pdfs/educacion/cem-2019/cem191z.pdf




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